Son las 5 a.m. todos duermen, he tenido un sueño muy raro que no me deja dormir, tengo miedo, y eso es muy raro, porque generalmente busco el miedo, desde niño siempre tuve miedo y de un día a otro deje de sentirlo.
En el sueño se suponía que vivía lejos, en otro país, que no se donde queda. Era todo gris, llovía todo el tiempo. Vivía en una iglesia estilo barroco de los Siglos XVII o XVIII. Muy parecido a Alemania, el idioma era extraño tanto que no entendía nada de lo que hablaban y lo extraño es que al parecer no era alemán el idioma, por eso no tengo certeza del lugar.
En fin, vivía en esa iglesia y para lo único que salía era para acompañar al cura a dar la comunión a unos abuelitos de una especie de cité muy pobre y húmedo, me llamó la atención el musgo que habitaba las paredes del triste hogar. Usaba una ropa vieja color café oscuro estilo sotana, y siempre tenía frío.
Una noche tocaron la puerta 4 veces, yo salte de la cama y fui a ver quien buscaba. No había nadie, estaba muy frío y corría mucho viento, el que movía unas hojas que producían un ruido escalofriante. Sentí el frío que subía por mi espalda, se erizaron mis pelos. Hasta ese momento para mi el miedo se transformaba en frío.
Camine luego hacia mi cama. El silencio que había no podía hacerme sentir peor. Sólo sentía el ruido de las tablas al caminar. Y comencé a sentir la presencia de alguien. Mire hacía atrás no vi nada. Seguí caminando por ese pasillo interminable cada vez más rápido y de nuevo sentí que me seguían. Me devolví hacia la puerta. Las manos me transpiraban, sentía olor a flores como si estuviese en el cementerio, me sentía cada vez más angustiado, se me seco la garganta y el frío en mi espalda era cada vez peor hasta que sentí algo sobre mí y caí.
Desperté sudando y estaba helado. Me había quedado dormido sobre la cama con ropa y todo. Me levante tomé un poco de agua me saqué la ropa y me acosté. No pude pegar un solo ojo y me levante. Tenía miedo. No quería seguir soñando.
Siempre les he tenido miedo a las iglesias. Cuando era niño fui acólito de mi parroquia. Los días domingo en la tarde tenía que ir a limpiar los candelabros. Entraba solo, y tenía que cruzar toda la iglesia hasta llegar a la sacristía. Me da miedo solo recordarlo, pensaba que de un momento a otro, la virgen o un cristo que habían ahí, me iban a hablar. Sentía terror, tiritaba de miedo y derramaba todo el brasso con que limpiaba. Ah que miedo.
martes, febrero 07, 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario