
Hasta cuándo las larvas y parásitos se meten en lo que no les importa. Estoy cansando de ver como más personas ensucian lo que otras personas realizan con buena fé.
Me complica mucho tener que decirle a la cara lo que pienso de ellos luego de hacer un juicio de valor. No creo que yo sea el más adecuado para encarar a las personas y cuestionar sus acciones, siento que eso se contrapone a mi espirítu conciliador, que lamentablemente esta cada día más lejano.
Pensaba antes de esa manera, pero he cambiao de opinión, es que hay tanto cara de raja por ahí dando vueltas, que creo que hay que ponerle fin a situaciones como estas. Me he fijado que muchas veces hacemos oídos sordos ante tantas injusticias y ante malos procederes de personajes, que muchas veces están junto a nosostros, y luego en tiempos posteriores cuestionamos y muchas veces descueramos, pero cuándo todo ya ha pasado, entonces ¿Qué sentido tiene? ¿Qué sentido tiene cuestionar situaciones que en su momento no se cuestionaron?
Muchas personas han visto como otras personas han sido vulneradas y asumen un silencio absoluto, por miedo, por verguenza. Creo que hay que dejar de temer, los que no temen, por lo general, se salen con la suya; pisotean y denigran a otros, lucran con el trabajo y logros de otros.
Hay que dejar de temer para no ser pisoteados, hay que levantar la frente y luchar por lo que uno cree, luchar por Dios.